No consta que se opusiera a que su esposa adquiriera un piso de más de 500 metros cuadrados -luego sería todo un edificio- en la calle de los Hermanos Bécquer, 8, esquina con la calle del General Oráa. El lugar ocupaba un enclave estratégico: a una decena de metros, la legación diplomática de El Salvador, uno de los poquísimos Estados que reconoció su régimen inmediatamente después del golpe de Estado del 18 de julio de 1936.
Por si algún día, pese a su férreo sistema político-policial, las cosas se le ponían mal y les fuera preciso asilarse, la casa de Hermanos Bécquer distaba apenas 100 pasos de la Embajada de Portugal, en la Castellana esquina con la calle del Pinar. En caso de apuro político extremo, su amigo, el dictador lusitano Antonio de Oliveira Salazar, con certeza le acogería siguiendo una línea de colaboración entre ambos autócratas iniciada años antes.
Asimismo, la casa adquirida y habitada por Carmen Polo en su viudedad distaba unos 100 pasos de la Embajada de Estados Unidos de América, principal aliado de Franco desde 1956. En el piso bajo de la casa de los Franco, vive aún una hija del general marroquí Mohamed Mizzian. Su familia mantuvo un negocio de alfombras en el arranque de la calle de Serrano. Y en el portal contiguo, en el número 6 de Hermanos Bécquer, tenía alquilada su vivienda el almirante Luis Carrero Blanco, número dos del régimen.
que desconfiado este gallego, por eso me extraño tanto lo del Castillo de Olite.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/F ... ad_10/Tes/
