No son las obras
ferroviarias sencillas y por ello tampoco en el bando sublevado proliferaron, teniendo
constancia únicamente de la construcción de una línea de Alcañiz a San Carlos de la
Rápita, encomendándose la explotación a Oeste. El día 12 de abril de 1938
circularon ya trenes por el primer trozo de la línea (20 km hasta Valdejunquera,
simultaneándose los transportes militares con los trenes de trabajo. Se llevaron allí
elementos de otras líneas y a mediados de junio se llegó ya con la línea a la
estación de Pinell. Por esta línea, apenas sin asentar, de perfil accidentado, casi sin
aguadas y las pocas existentes de pésima calidad, se llevó a cabo un tráfico
intensísimo que culminó durante la batalla del Ebro llegándose a transportar 3.000
toneladas diarias de material de guerra34.
34 García Lomas (1940), p.157.
Algunos
momentos son especialmente significativos como lo acontecido entre el 6 y el 14 de
diciembre de 1937 cuando se suspendió por completo la circulación de trenes
comerciales coincidiendo con las operaciones llevadas a cabo para abrir un frente en
el nordeste de Madrid. Fue el único momento en el que se suspendió por completo
el tráfico de trenes regulares, pero coincidiendo con otras importantes batallas y
operaciones se puede apreciar el intenso ritmo de transportes de carácter militar. Así
sucedió entre el 5 y el 18 de enero de 1938, coincidiendo con la batalla de Teruel;
del 25 de julio al 29 de agosto de 1938 como respuesta a las diversas operaciones
llevadas a cabo en el frente del Ebro; durante los meses de diciembre de 1938 y
enero de 1939 con las operaciones sobre Cataluña; y, finalmente, las importantes
circulaciones militares que se llevaron a cabo entre el 26 de febrero y el 16 de marzo
de 1939 para transportar a buena parte de las fuerzas sublevadas desde Cataluña
hacia el frente de Madrid.
extractos de
http://www.usc.es/estaticos/congresos/h ... _munoz.pdfPero aun
en las áreas con mayor número de enfrentamientos las destrucciones importantes, si
se produjeron, no ocurrieron sino en los últimos momentos de la batalla, cuando uno
de los ejércitos, normalmente el republicano, emprendía la retirada. Esta actitud no
difiere sustancialmente de lo ocurrido en otros acontecimientos bélicos de la primera
mitad del siglo XX en Europa. Todos los bandos enfrentados tienen interés por
disponer de la infraestructura y sólo cuando saben que su pérdida es irreversible, y
si disponen del tiempo necesario, proceden a su destrucción, total o parcial, para
evitar que pueda ser empleada por el enemigo.
Sólo en muy contadas ocasiones la voladura de un puente o de un túnel fue
precipitada y, quizás por eso mismo, las operaciones militares se vieron fuertemente
condicionadas. Este fue el caso de la voladura de un puente de la línea de León a
Gijón ocurrida a los pocos días de iniciarse la guerra. Se trataba de un puente sobre
el rió Nora, situado en el kilómetro 143,797 de esa línea, que fue destruido para
evitar que desde un Oviedo unido a los sublevados se pudiera atacar a la ciudad de
Gijón. Tal circunstancia no se dio pero la falta de este puente lo que produjo fue
precisamente el efecto contrario, es decir, que los republicanos no estuvieran en
condiciones de recuperar la capital de la provincia. Por ello, en octubre de 1936 se
vieron forzados a levantar un puente provisional que, finalmente, sólo pudo ser
empleado para el paso de un tren blindado. Recuperada la iniciativa por los
sublevados este puente sería empleado hasta septiembre de 1938, cuando se
terminó de construir uno completamente nuevo 59.
59 Véase con mayor detalle esta cuestión en Revista de Obras Públicas (1940), p.71.
Pesado especializado en cementerios, meteo y ferrocarril.